#CosasQueDiceZoé llega a su fin

Durante cerca de un año hice varias publicaciones en Facebook y Twitter para documentar las nuevas palabras de mi hija en Español, agrupadas bajo el hashtag #CosasQueDiceZoé.

Fue un ejercicio divertido, interesante y emotivo que me permitió reflexionar sobre el descubrimiento y el disfrute de mi paternidad desde mi óptica de lingüista. 

Sin embargo, a partir de hoy, salvo en casos excepcionales, no publicaré más las palabras de Zoé. El motivo: su dominio de la lengua española es tan completo y su vocabulario tan amplio, que tal vez tenga más sentido hacer una lista de las cosas que no dice.

Gracias a las 3 o 4 personas que se interesaron y disfrutaron junto a mí este pequeño, pequeñísimo proyecto, pero que me dio grandes alegrías. 

Osiris. 

Claves sobre el conflicto Israel - Hamás

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He leído en los últimos días muchas notas en México sobre el conflicto israelí a partir de cuestiones sobre las que las propias partes ya se pusieron de acuerdo hace tiempo y otras con dichos vagos que le atribuyen a Hamás una representación que no tiene del Estado Palestino, o que reducen el conflicto a una disputa entre «judíos y árabes», «judíos y palestinos» o «judíos y musulmanes», sin proveer de contexto que permita entender de forma clara los sucesos, así que me gustaría hacer un texto corto de lo que a mi parecer son algunas claves importantes para comprender el conflicto. Comentarios bienvenidos.

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通りゃんせ 通りゃんせ
ここはどこの 細道じゃ
天神さまの 細道じゃ
ちっと通して 下しゃんせ
御用のないもの 通しゃせぬ
この子の七つの 御祝いに
御札を納めに 参ります
行きはよいよい 帰りはこわい
こわいながらも
通りゃんせ 通りゃんせ

A rape culture is a complex of beliefs that encourages male sexual aggression and supports violence against women. It is a society where violence is seen as sexy and sexuality as violent. In a rape culture, women perceive a continuum of threatened violence that ranges from sexual remarks to sexual touching to rape itself. A rape culture condones physical and emotional terrorism against women as the norm.

In a rape culture both men and women assume that sexual violence is a fact of life, inevitable as death or taxes. This violence, however, is neither biologically nor divinely ordained. Much of what we accept as inevitable is in fact the expression of values and attitudes that can change.

Contrarréplica a @miguelmazah

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En una nota publicada en San Luis Hoy, el diputado del PAN Miguel Maza, afirma que @arelytm76 y yo hemos malentendido sus palabras, además de considerar nuestras críticas como descalificaciones. 

Ante estas nuevas declaraciones, cito el párrafo de mi texto anterior, en el que previendo su respuesta, adelanté la mía:

«PS: en previsión de la respuesta del diputado (si es que hay alguna), efectivamente en el artículo de Pulso menciona que «muchos de los casos» de violencia en contra de las mujeres, son consecuencia de que ellas lo permiten, sin mencionar explícitamente que ellas tienen la culpa. Sin embargo, articular programas gubernamentales bajo dicho argumento, coincide con la narrativa de grupos e individuos que buscan responsabilizar a las mujeres de la violencia ejercida en su contra».

Además de resaltar que en la nota de San Luis Hoy, hace 5 referencias a la responsabilidad de las mujeres para erradicar la violencia de género, y solo una referencia a sus agresores.

Further questions?

La violencia no es culpa de las mujeres

Hoy el diputado Miguel Maza Hernández, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Equidad y Género del Congreso del Estado de San Luis Potosí, afirmó que la alarmante incidencia de la violencia en contra de las mujeres, se debe a que ellas lo permiten. Antes de exponer lo que pienso sobre sus declaraciones, me gustaría relatar un par de hechos:

El 24 de Mayo, Elliot Rodger mató a tiros a 6 personas antes de suicidarse. En un vídeo grabado antes del ataque, aclara que la masacre es un castigo a las mujeres que lo habían rechazado en su vida, lamentándose amargamente de seguir virgen a los 22 años. 

En Twitter miles de mujeres utilizaron el hashtag #YesAllWomen para denunciar situaciones de machismo y misoginia que viven cada día, reflejadas en el discurso de Rodger. 

Por otro lado, el pasado 27 de Junio, el Campus Party (un festival de tecnología) de la ciudad de Zapopan, fue el escenario de la conferencia impartida por Eduardo Zepeda @eduardoaze02 «Hackeando al sexo femenino», un lamentable monólogo plagado de clichés, estereotipos machistas, falsas analogías y dichos carentes de imaginación, sentido común o el más elemental respeto hacia las mujeres. Una visión que por desgracia se encuentra todavía profundamente arraigada en la sociedad, como lo demuestra el éxito de espectáculos similares, revistas y páginas de internet dedicadas a presentar a las mujeres como frívolas, ingenuas, homogéneas o abiertamente tontas. 

El nexo entre ambos eventos es la glorificación de la cultura de la supremacía masculina: en el segundo caso se desarrolla la idea de que para obtener una mujer (sí, como un objeto) basta con manipularla. En el primero, un hombre asesina mujeres en la creencia de desahogar un acto de justicia. Es el extremo final de la cadena de argumentos de la conferencia de Eduardo Zepeda: se atrae con caballerosidad y galantería -depósitos en espera de ser retribuidos-, se justifica el acoso al amparo de fórmulas baratas como «las mujeres no saben lo que quieren», «se está haciendo la difícil», «si se viste o se comporta de cierta forma es porque está buscando algo más», y se estigmatiza a quienes se colocan fuera de este esquema: «me mandó a la friendzone», «es una puta, una calientahuevos»; o se castigan, como el feminicida Rodger. 

Miguel Maza dice que es necesario impulsar campañas de concientización sobre la violencia contra las mujeres. Estoy de acuerdo, para erradicar una problemática hay que hacerla visible. Es uno de los los logros de la explosión en Twitter de #YesAllWomen, poner a todo el mundo a hablar de ello. Subir el volumen del debate en las redes sociales, las calles, los medios. Llevarlo a la academia, las cortes, los gobiernos. 

Sin embargo Maza asume la peor posición posible, la de culpar a las victimas. Acusar a las mujeres de propiciar la violencia en su contra revela una ignorancia profunda de las dinámicas de poder que hunden a muchas mujeres en relaciones de abuso. Cuando una mujer sin independencia económica y con hij@s sumida en una situación de maltratos decide denunciar a su agresor, sabe que a su regreso puede estar esperándola con un cuchillo en la mano. La policía es ineficiente, las instancias estatales recomiendan la conciliación y puede pasar mucho tiempo entre la denuncia y el juicio. 

Por supuesto que fortalecer los mecanismos de denuncia y protección a víctimas es importante, pero el diputado falla al reconocer la naturaleza del problema: los hombres violentos, no las mujeres violentadas. Su interpretación es un producto de teorías simplistas que relacionan la violencia a factores externos al agresor o a cualidades de la víctima y solo sirve para entorpecer las discusiones serias acerca de lo que genera la violencia hacia las mujeres. 

Sus declaraciones se suman a aquellas que sugieren que las mujeres tienen la responsabilidad de evitar la violencia en su contra, como las de Miss USA, quien dijo en una entrevista que es buena idea que las mujeres aprendan artes marciales para «protegerse a sí mismas», y otras que culpan al cine, la religión, la música, la forma de vestir, y a las propias mujeres por los ataques en su contra, menos a sus agresores. 

Miguel Maza ya es conocido por su propuesta de someter la aprobación de los matrimonios homosexuales a consulta popular -como si el ejercicio de los derechos estuviera sometido a consulta-, eso debe dar una idea de hacia dónde apunta su brújula moral. Como ciudadan@s nos sentimos con la obligación de exigir al Congreso el diseño de políticas públicas para erradicar la violencia contra las mujeres que aborden de forma integral y reconozcan la complejidad de este fenómeno. De recordarle que es más justo, más efectivo y más ético educar hombres que no ejerzan la violencia, que enseñar a las mujeres a huir de ella. Y de pedir al diputado Miguel Maza su separación de un cargo que a todas luces le queda demasiado grande. 

Osiris Jasso Rios @typgrph | facebook.com/osiris.jhr

PS: en previsión de la respuesta del diputado (si es que hay alguna), efectivamente en el artículo de Pulso menciona que «muchos de los casos» de violencia en contra de las mujeres, son consecuencia de que ellas lo permiten, sin mencionar explícitamente que ellas tienen la culpa. Sin embargo, articular programas gubernamentales bajo dicho argumento, coincide con la narrativa de grupos e individuos que buscan responsabilizar a las mujeres de la violencia ejercida en su contra.